domingo, 3 de julio de 2022



Ha llegado la canícula, como suele decirse, y los seres vivos debemos elegir: o nos escondemos en la cueva o salimos a campo abierto (o playa, claro) y elegimos el tueste. Yo soy más de la primera opción, pero para estas cosas tienen los cristianos el libre albedrío. Así que me despido de los escasos paseantes que pasan por aquí y les deseo un feliz verano, sea en la opción que sea. 

Los dejo en la compañía de una de esas escasas promesas que ofrece actualmente el mercado musical. Esta semana han publicado su segundo disco grande; sumándolo al anterior, tenemos una sorprendente variedad de canciones que demuestra un gran conocimiento de los estilos clásicos en estos últimos sesenta años. Así que posiblemente este sea un grupo para aficionados talluditos más que para jóvenes, pero nunca se sabe. En fin, que me caen muy bien... 

Suerte. Ya nos veremos a la vuelta.


2 comentarios:

  1. Pues no está nada mal tu despedida, hasta me ha hecho recordar a los Beach Boys, a los Monkees, a los Beatles o a cualquiera de esos chicos/as que vivían en aquella colina de Los Ángeles tan afamada. Yo no amo al verano como ya he escrito en mi blog en varias ocasiones, prefiero pasarlo de puntillas sin hacerle mucho caso a sus impertinencias y si tal soltara alguna de mis chorradas.

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  2. Pues sí que me suenan a mí también un poco clásicos, y las imágenes también, con ese "estilo collage".
    Serenos al tiempo que enérgicos.

    A mí tampoco me gusta mucho el verano, y menos las aglomeraciones y las bullas. Así que viviendo en Málaga me veo abocada a pisar la calle lo menos posible. Bueno, en realidad como todo el año :D, que también soy yo mucho de cueva, como tú.

    Anyway, feliz verano, buen descanso y que septiembre llegue prontito.

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