viernes, 17 de diciembre de 2021



He aquí a unos muchachos de Toronto que saben actualizar el rock más o menos clásico buscando arreglos melódicos, tonos afterpunk a veces y, sobre todo, buen gusto. Comenzaron hace dos años con una cinta de casete (el formato de moda, aunque yo no acabo de entenderlo), y este año han presentado su primer Lp, titulado "Surrounded", que es también la canción que lo abre: ahí la tienen.

12 comentarios:

  1. No me sonaban de nada, pero tanto este tema como otro al que me acaba de mandar Youtube ''Trough to you'', son realmente buenos, así que el disco promete. Es un buen revival setentero, de ejecución limpia y sin trampas, sin nada que esconder. Y aunque quizá critiques esta apreciación, la base de la composición de este ''Surrounded'' en concreto me ha traído a la mente a los Pixies, aunque por lo demás no tengan nada que ver.

    Lo de los casetes llama la atención, sí. Anda que no habrá formas de conseguir un sonido de baja fidelidad, si se quiere, sin recurrir a ellos. Supongo que será cosa de romanticismo. Y en cuanto al consumidor de música (que también existe, en bastante menor medida al de vinilo, quien ha vuelto a comprar casetes) una pequeña burbuja nostálgica, a diferencia de otros formatos físicos donde prima la calidad de sonido (vinilo, compacto) que puedan mantenerse, irse o volver.

    Yo respeto a los coleccionistas, aunque no sea uno de ellos, y muy de tanto en tanto me hago con un CD para la minicadena por un sencillo fetichismo. Me sigue sorprendiendo el actual boom del vinilo, y me refiero a la gente muy joven que decide aventurarse desde cero con ese formato, pero admito que esa afición tiene su propio fundamento, la veo con simpatía. Lo del casete es más difícil de entender.

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    1. Sí que son setenteros, pero sin llegar al hard o al heavy, es decir, sin cargar las tintas. Y ese es precisamente el rock que se mantiene. No le veo similitud con los Pixies en la estructura; quizá un poco en el tipo de estribillo, pero nada más.

      Lo de los casetes es una estupidez, pero visto desde la perspectiva de los sellos tiene su lógica: en vista de que el formato mp3 lo acaba bajando todo el mundo por la cara, se trata de "fidelizar" al cliente ofreciéndole formatos clásicos. En ese sentido hay que reconocer que el CD no tiene ningún "valor añadido": el mp3 tiene la portabilidad, el vinilo la exquisitez y la estética, pero el CD no tiene ningún encanto ni ventaja por sí mismo. En consecuencia, solo funcionan aquellos que traen unos envoltorios lujosos.

      Pero la cinta es un horror. Tuvo su lógica en nuestra juventud, porque gracias a ella nos íbamos grabando unos a otros los discos que tenía cada uno y eso nos permitía abarcar gran parte de lo que se publicaba; pero su sonido, que ya era malo en origen, se iba enfangando con el uso. Si no cascaba antes la cinta por un atasco, claro. Hoy en día no tiene sentido.

      Y lo del vinilo, visto desde la perspectiva de mi edad, tiene su encanto. Aunque para las grabaciones de los años 80/90 en adelante casi me da igual.

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  2. Pues me ha gustado mucho la canción, y también la voz, o más bien la dicción, del vocalista.

    También me ha llamado a mí la atención lo del casete, aunque viendo la estética del grupo, me parece coherente.

    Seguramente es que son viajeros del tiempo, provenientes de los años 70. Si te fijas, uno lleva tatuajes y otro mascarilla, en un intento de camuflarse entre los contemporáneos, pero en lo demás se les ve el plumero.

    Saludos, y disculpa esta historieta, no he podido contenerme :D

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    1. Es que los canadienses son más refinados que sus vecinos del sur, estimada Ängeles. Y eso se nota en la dicción como en todo lo demás.

      Lo del casete probablemente no se le haya ocurrido a ellos, pero tiene gracia tu interpretación en plan realidad paralela...

      Saludos mil, y cuenta las historietas que quieras...

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  3. Muy buenos. Ahí está el futuro, coger los clásicos y darles una vuelta para que suenen nuevos. Tras la cinta y el vinilo, el próximo lanzamiento será un flamante CD?

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    1. Efectivamente, si se tiene formación y un poco de inteligencia ese es el camino más sólido. En cuanto a lo de los formatos, como dije arriba es un sindiós alimentado por los sellos discográficos, que no viven sus mejores años precisamente.

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  4. Después de escuchar el disco unas cuantas veces, solo puedo halagarlo. Para mí no tiene canción floja. Tiene diversidad, que es verdad que va desde el revival clásico hasta el sonido de los noventa, pasando por el pospunk de los ochenta, pero todo ello está bien integrado. Su único problema es que se hace corto. También es verdad que va mucho con mis gustos.

    Así que suscribo la demanda de Chafardero, porque efectivamente (y esto me choca) este disco puede adquirirse en vinilo o en formato digital, pero no existe la versión en CD. En España, esto te manda a la piratería sin remedio, porque ya me dirás quién se compra un disco en versión digital pudiendo descargarlo.

    Ahora que ando con algunas compras navideñas, y prefiriendo en este mundillo acudir a esas pocas tiendas físicas que resisten como la aldea de Asterix, me ha sorprendido también la cantidad de discos descatalogados, y no hablo de rarezas. He acudido a varias con la idea de hacerme, entre otras cosas, con alguno de The Damned y el primero de los Smiths y nada. Joy Division, por lo menos, sí tiene presencia. En cuanto a los grupos nuevos, los discos desaparecen de circulación pocos meses después de la primera tirada, caso de Fontaines D.C. Los propietarios de las tiendas achacan la situación a la política de las grandes compañías, que hace que, a pesar de la enorme oferta actual, los catálogos de discos sean cada vez más pequeños, aunque más homogéneos vayas donde vayas.

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    1. Ah, pues celebro que te haya gustado. Como le digo a Chafardero, estos muchachos parecen inteligentes.

      Volvemos a lo de los formatos, y reitero que te pongas en la cabeza de los señores del sello: el CD cada día es menos interesante para ellos. De cada uno que se compra debe de haber cien pirateados. Y tienes razón en lo del formato digital, pero eso no representa una pérdida porque no hay una inversión en material como en el CD: si lo compran bien, y si no da igual.

      Y claro, el problema que se origina así es que las escasas tiradas de CD se acaban pronto.... y pronto aparecen a mitad de precio de segunda mano en Ebay y otros sitios: vinilos, cedes, lo que quieras. Lo tienen todo.

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    2. Pues tienes mucho razón en cuanto al CD y las compañías discográficas. En cualquier caso, deben adaptarse a la demanda del mercado para sobrevivir, y la demanda actual es la que es, no tiene sentido protestar ante la dirección que toma el viento.

      Yo sí le veo un pequeño valor añadido al CD, pero evidentemente no puede igualarse a lo que ofrece al vinilo, aunque solo sea por las posibilidades estéticas que ofrece el cartón y sus dimensiones. No me refiero al sonido (ese es otro tema) sino a los elementos materiales extra-musicales.

      Por cierto, tengo pendiente ese otro paquete musical que me enlazaste en la anterior entrada, en relación a Big Boss Man. Me dejo de rollos: felices fiestas y que paséis buena noche el viernes en familia.

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    3. Bueno, a las Navidades ya hemos sobrevivido. Feliz fin de año y ver si va pasando ya esta mierdecita vírica en la que andamos....

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  5. Bien.
    Respecto al hecho de escoger formatos envejecidos creo que es una forma de quedarse con el personal y autootorgarse un título de pureza marginalidad. Una forma de crear un filtro cultureta entre los iniciados y los turistas que pasan por el YouTube.
    Espero que no la emprendan con el cartucho aquel de marras o la cinta magnetofónica de los 60.

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    1. Efectivamente, herr doktor. Al menos en el caso de las cintas, claro; lo de los vinilos ya es otro mundo y hay de todo. Pero por si acaso no dé ideas: lo del cartucho, que era peor aún que la cinta, no llegó a triunfar aquí. Pero en Estados Unidos se vendían a porrillo...

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