viernes, 22 de diciembre de 2017

Inciso: Cuento de Navidad

Lugo '74 revisited (Fin, por fin)

 

No es fatalismo, no: es realismo. De eso vamos aprendiendo bastante, como ya dije antes. Hay tardes en las que salimos por la puerta de San Fernando, al norte, donde arranca la Avenida de La Coruña, otra zona en la que es de agradecer la intendencia que ofrecen dos o tres bares cercanos y que agradecemos profusamente: muchas gracias. Y hay noches en que la luna se instala por un rato sobre el arco de la Muralla: como una reina, la Señora Luna tamaño moneda de diez duros, bombilla blanca con manchitas de polvo, será por el uso. Unos veinte metros sobre la puerta de San Fernando, parece una escena hindú de esas, y mira que les tengo manía; pero a veces hay suerte y anda la niebla por el medio, ese es el punto, y nos quedamos gilipollas mirándola un buen rato hasta que la gente nos mira a nosotros, no señora, no, tranquila, no estamos drogadictos, qué va, ya nos gustaría: es que somos de Letras, sabe usted (¿ha dicho “drogadictos" o “drogaditos”?). Y la luna ya se va echando a un lado, como despidiéndose sin alharacas –menuda palabra, alharacas-, como no queriendo molestar. Pues muy buenas noches tenga Su Excelencia. 

Y ya toca volver a casa. Cada mochuelo a su olivo, como dice Ginés. Y ceno y se supone que me toca estudiar un rato antes de ir a dormir, se supone que preparo los trabajos que se supone que tengo para las asignaturas de mañana, o se supone que para algún examen que se supone próximo. Pero al final hago lo de siempre: también se supone que me gusta más estudiar en la cocina, con esa luz tan clara, con la nevera a mano... con la radio a mano. Y pongo la onda corta, y pillo la RTL, y aunque no entienda lo que dicen sí entiendo de qué van, y eso de Iggy y los Stooges lo he pillado, y eso de Uriah Heep también, y eso... pero ¡ah, son las doce, toca Radio Centro de Madrid, Vicente Romero! Y luego, ahora, a esta hora, pasada la una de la mañana, aún no puedo dormir porque acabo de tener un encuentro sobrenatural, porque Romero ha puesto la cara A del “A Passion Play” y he visto a Dios. Y ya nos avisa de que en España de momento lo van a censurar o algo, pero he visto a Dios, a todos los sinónimos de Dios, que no sé cuántos serán... y ahora que ya me he secado las lágrimas intentaré dormir pensando que debería haber un diccionario de sinónimos confeccionado por los poetas... 

Saw Johnny Scarecrow make his rou-ou-unds 
In his jet-black ‘mac (which he won’t give back) 
-stole it from a snowman.

Y claro, si me duermo será con mi novia mecánica al lado, el cassette Philips de cinco mil pesetas, oyendo de nuevo a Mamá Oca una y otra vez. Y sospecho que soñaré que mañana encontrarán a la pobre Josefa muerta, sentada en un banco del parque mientras a su alrededor las flores florecen como la locura en primavera, que dice El Otro. Y tal vez ande Mamá Oca por allí, velándola entre la bruma, y Mary la Bizca, y… 




 

8 comentarios:

  1. Sí: música ratonera por antonomasia. La primera vez que escuché A Passion Play se me quedó la cara a cuadros: horrible. Lo que conocía de Jethro Tull me parecía más accesible, más digerible. Tuve que poner mucho de mi parte para, al fin, desentrañar lo suficiente esa música como para poder disfrutar de ella. La sociedad en que vivíamos -tan gris e ilusionante al tiempo- no permitía prever algo tan rompedor.

    Ahora estoy escuchando otra vez a los roedores andersonianos del año 1973. Me gusta. Me emociona. Pero he de reconocer que requería mucha complicidad; la misma que –creo- hoy en día no aportan los jóvenes con lo que requiere un poco de esfuerzo al oído (abuelo Cebolleta dixit). Y ellos se lo pierden: es habitual que lo que más cuesta, más placer te da a la larga.

    Saúde.

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    1. Hay que reconocer que gran parte del público -incluyendo muchos fans de los Tull- rechazó este disco, y en cierto modo puedo entenderlo porque tal vez sea un poco presuntuoso: la vehemente negativa de Anderson por dejarse catalogar como "progresivo" se veía en evidencia ante esta obra, y esa contradicción ya había comenzado con el Thick as brick. Pero en fin, se ve que algunos éramos ireductibles. No sé si el paso del tiempo le ha venido bien o no.

      En fin, tú lo has dicho: cuantas más pegas pone el objeto del deseo, más gusto da luego disfrutarlo.

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  2. Aunque sigo sin ver la conexión entre tu historia y Jethro Tull, sólo por mencionarlo te has ganado otro bonus track: The ballerina rises.

    Saludos.

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    1. Jethro Tull, como el hermano mayor, el abuelo,los padres o los amigos circundantes en esta historia, son arquetipos: no importa su imagen sino lo que transmiten, en qué medida influyen en el personaje central. Otra cosa es que, a mayores, esa banda fuese mi preferida en aquellos tiempos, claro; pero en cualquier caso, su aura resulta esplendente: el mundo externo, ese que en una ciudad pequeña no se puede ni imaginar con propiedad, quedaba por entonces un poco más a mano con músicas y letras como las de esta gente.

      Gracias again por el video. Posiblemente sea parte del plan inicial de Anderson, que era una película para la que no consiguió presupuesto.

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  3. Siempre me gustó esa expresión "sin alharacas". También a mí me costó aceptar sin reparos el nuevo disco "A Passion Play". Pero un fan es un fan; y dale que te pego, una y otra vez, al final "entró, entró". Recuerdos a tu "novia mecánica", aunque vete tú a saber donde anda ahora. Muy buenos ratos he pasado con este cuento de navidad.

    Saludosssssssssssss

    Saludossssssss

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    1. Ay, mi novia mecánica... Bueno, en realidad fueron dos. Si llegan a existir los mp3 por entonces, seguro que no bubiera pegado ojo la mitand de las noches. Y gracias a ti por tu "seguimiento": no vienes continuamente, pero cuando vienes no te saltas una entrada.

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  4. Un diccionario de sinónimos confeccionado por poetas... Qué bonita idea, aunque no sé qué similitudes entre palabras encontrarían esos locos...
    Y los de letras mirando la luna y haciendo metáforas...
    Me ha gustado mucho.

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  5. Creo que no solamente es una bonita idea, sino que incluso sería revelador: imagínate a los del 27, sin ir más lejos. Eso hubiera resultado brillante. Como la luna, más o menos.

    Y gracias por tu aplauso. Se hace lo que se puede.

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