domingo, 10 de diciembre de 2017

Inciso: Cuento de Navidad

Lugo '74 revisited (II)

 

… Y cuando llega la noche yo tengo mi particular osito de peluche a la hora de dormir, cada uno tiene el suyo. “Cada” es una palabra sombría, pero a veces necesaria: cada uno en su casa y Dios en la de todos, como dicen los viejos. 

As I did walk by Hampstead Fair-ir-ir 
I came upon Mother Goose, so I turned her loose 
She was screaming...

Todas las noches apago la luz después de colocar mi cassette Philips de cinco mil pesetas bajo la almohada para amortiguar el ruido del motor, que a esa hora casi siempre se sobrepone al volumen necesariamente bajo (no he de incomodar el sueño de mi eximio hermano) con el que escucho la misma cinta desde hace días, desde que Ginés me la pasó en plan victorioso, en plan “esto no lo publican aquí en la puta vida, chaval”. Creo que estuve oyendo la misma canción seis o siete veces hasta que me dormí: me prendió Mamá Oca, que camina envuelta en la misma bruma que trae al Mendigo, a Mary la Bizca, la Vuelta del Día Barato, esa bruma que entra por el mirador del parque, esa bruma, ansia de bruma, de no saber dónde. ¿Es lo mismo bruma que niebla? Paseando por esa duda supongo que me quedé dormido. 

And a foreign student said to me-e-e, 
Was it really true, there are elephants’n’lions too 
in Picadilly Circus? 

 “Aunque aparezca en los mapas, esta ciudad levita”. No es mal saludo, teniendo en cuenta que son las nueve y cuarto de la mañana, que no lo entiendo y que Senén surge a traición, nada más sentarme, trayendo la copa de ginebra, el desayuno habitual de Toñín y mío por semana: siempre nos mira mal, entre desaprobador y cómplice. Porque si otros tienen estufa de leña, calor de hogar, nosotros más; y en el Agena puedes fingir que vives de noche como otros viven de día: prodigios de los claroscuros, de la iluminación tradicional, y tal. Toñín ha oído lo de la levitación a su hermano, que está leyendo un libro titulado “La huída de JB”, o algo así. “JB es un whisky”, documento yo, y luego doy un trago a mi ginebra. En algún momento de la conversación, como siempre y sea cual sea el tipo de conversación, tanto él como yo quedamos absortos, con la vista fija en la máquina de discos: quizá entre “5:15” y “Water”, o puede que andemos por “Virginia plain”. Y bueno, reconoceremos que hay momentos de remordimiento, de culpa: deberíamos estar ahora en clase, deberíamos haber desayunado correctamente, deberíamos… Pero nosotros, nosotros dos, nosotros cuatro, nosotros diez, también, estamos seguros, deberíamos haber nacido en otro sitio, y nos jodemos. Pues ya está. Venga esa copa. 





8 comentarios:

  1. Recuerdos agridulces de esos años, dice usted. ¡Qué afortunado! El alcohol -qué mal consejero-; amigos perdularios; hormonas pululando atropelladamente… Pero al menos nos queda la música.

    Es curioso cómo la literatura británica “seria” se apoya a menudo en cuentos infantiles. Bonita canción, para mí inclasificable; aunque para los eruditos será fácil hacerlo.

    Saúde

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    1. Bueno, queda la música y la memoria: en la próxima vida ya tenemos unos cuantos bonus para negociar. Y sí, los cuentos son una buena base para elaborar una teología, por ejemplo.

      ¿La canción? Fácil, y no hace falta ser erudito: folk rock, simplemente.

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  2. ¡Me encanta este cuento de Navidad! Me encantan esos adolescentes inconscientemente rebeldes, o conscientemente rebeldes e inconscientemente ultrasensibles, sobre todo, en lo tocante a la música y a la "peña". Me encanta esa mezcolanza mental entre el ser y el deber ser que, por otra parte, tenemos todos. Y me encanta la música, que, no sé, pero a mí me ha parecido que tiene toques celtas... ¿De verdad estos chicos pertenecían a otra tierra?

    Besos.

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    1. Pues muechas gracias por el encanto, aunque probablemente los protagonistas no estuviesen tan encantados de serlo. Pero sí, esa continua pelea entre el ser y el deber es una constante en la humanidad toda. En cuanto a la música, en efecto, es folk rock; o sea, en este caso hay una base celta. El arco celta comprende desde Galicia hasta Irlanda, así que estos chicos pertenecen a esa mista tierra; otra cosa son los terriotios separados por banderas, es decir, las diferencias políticas entre unas y otras zonas del arco.

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  3. El cassete philips, el trago de ginebra, el deberíamos estar todos en clase, Mother goose (aprendía tocar la flauta con I. Anderson), el deberíamos haber nacido en otro sitio... ¿de qué me suena?
    Todavía tengo pendiente lo de la fuga esa de JB, pero ya caerá. Cuantos recuerdos en un cuento corto. Me gustó mucho también el II. ¿Sigue?

    Saludosssssssssss

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    1. Veo que pertenecemos a la misma cosecha, estimado Bab. Una recomendación:no te pierdas "La saga-fuga de JB". A alguien como tú le tiene que encantar.

      ¿Sigue? Mientras no veas un "y..." o un "Fin", sigue.

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  4. Pues yo la ginebra y la saga-fuga ya la trabajé, así como los casetes cutres que tiraban de la cinta con el mismo garbo que vaca del arado. Recuerdos de un tiempo viejo y triste

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    1. Bueno, ya sabes que el concepto de lo triste es negociable; y sobre todo cuando se trata de la adolescencia, es muy subjetivo. Con esto no digo que lo eche de manos, pero tampoco fue tan horrible.

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