viernes, 8 de diciembre de 2017

Inciso: Cuento de Navidad

Lugo '74 revisited (I)

 


Seremos adultos no sabemos cuándo, aunque algunos ya estamos deseando no llegar a serlo nunca -el cachorro mira asustado a su alrededor cuando despierta y su madre no ha vuelto aún de la caza- porque tememos que no sabremos valernos. Y mientras ese momento no nos llegue vivimos entre hálitos de piedra techados por la Gran Nube Gris Perla, adquirimos la noción de lo sombrío de modo inconsciente pero lento y riguroso... y materias de estudio son la salvaje risa desdentada de la anciana Josefa -esa gran rodaja de halitosis, esa loca escupiendo al cielo- o los cálidos gestos que aún hoy prodiga el intemporal don Jaime -El Conquistador por mal nombre- cuando está en compañía de algún jovencito distraído que se deja: se le ve con frecuencia en las cafeterías de la Plaza de España, suponemos que retirado de hazañas mayores; antes frecuentaba los billares, y según dicen antes el Casino, y antes de eso su camisa azul y su mirada en los luceros, a saber cuáles. 

Hay un pasar sobre nosotros, sobre nuestra existencia, como de puntillas: los abuelos hablan en bajo de aquella heroica lucha perdida; los padres callan, trabajan y olvidan; los hermanos mayores leen mucho, se dejan barba y sueñan con un futuro paraíso igualitario… y nosotros no somos nada. Bueno, algunos disfrutamos, viajamos escuchando devotamente “My generation” de los Who con casi diez años de retraso: saber que en algún punto de La Isla existe el colegio Charterhouse, o un letrero que indica Hatfield and the North, o ese extraño género, las/los “el-ou-el-ei-Looolas”, hubiese sido demoledor dos o tres años antes, o lo será con toda seguridad en breve; pero el tamaño de nuestra autoestima va decreciendo a buena marcha y ya podemos asumirlo sin reparos, como gallegos de pura cepa, como algo natural, como es natural que caiga la noche a su hora. Es lo bueno de la adolescencia en un sitio así, que todo revés con el que te obsequia la realidad lo aceptas sin aspavientos ni contrariedades. 

En este tipo de conocimientos, tan hirientes como gozosos (algo así debe de ser el sexo, según dicen), algunos vamos a toda marcha: Toñín, Quique, yo y algunos más ya andamos a nivel Family, Gong, Spooky Tooth… y esas cosas, quieras que no, marcan distancias. Ya nos sentimos razonablemente raros, ya nos vamos acercando a la exquisitez, ya comenzamos a dudar del tótem Disco Express salvo todo lo que diga Manrique, a pesar de aquello. Y mientras esperamos a que llegue el momento que dije antes, cada nuevo día que salimos a la calle jugamos alegremente a las cartas con las posibilidades de juego que te ofrece la rutina quinceañera local: saldrá el sol o seguirá lloviendo, iremos a clase o no, este bar o aquel otro, pagas tú o pago yo, nos cogeremos un buen pedo o será solo a medias...




12 comentarios:

  1. La deliciosa rutina de la adolescencia en Lugo?😉

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    1. Bueno, tanto como "deliciosa"... Dejémoslo en "agridulce", más bien.

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  2. Tiempo hacía que no leía ficciones tuyas, me alegro que vuelvas a la carga.
    Tiempos en los que uno se definía por la música que escuchaba y miraba con desdén a los que no profesaban tus gustos. Tiempos que no han de volver, no sé si por suerte o por desgracia.

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    1. Gracias, Chafardero. Pero esto no es más que un -medio-cuentecillo de Navidad. De momento no me planteo volver a las escrituras. Y sí, tiempos aquellos. Pero en realidad la vocación juvenil por diferenciarse supongo que sigue vigente; será la música o cualquier otra cosa, pero algo ha de ser... ¿no?

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  3. ¿Ha vuelto usted?

    No voy a alegrarme todavía, pues no quisiera llevarme una decepción dolorosa. Ya sabe, soy de los que se conforman prudentemente. Usted es de los que prefieren aventurarse, exponerse al riesgo para perseguir la utopía.

    Dentro de su pecho aún late un corazón juvenil e irreverente; otros somos ancianos desde los quince años.

    Aproveche.

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  4. Precioso cuento de Navidad, que más que cuento me ha parecido a mí una evocación de lo que a la memoria le da la gana de rescatar de nuestras vidas.

    "Porque tememos que no sabremos valernos"... Qué frase tan afortunada, y tan exacta, sobre todo, para cierto tipo de personas...

    No sé si era tu intención, pero a mí el texto me ha alegrado. Como me ha alegrado poder leerte. Deberías escribir más a menudo.

    Besos.

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    1. Gracias, Sara. Sí, más que cuento es evocación, aunque por supuesto hay medias verdades y medios inventos... lo que corresponde a un cuentecillo... que es evocación... que es cuentecillo...

      Este blog comenzó siendo una colección de cuentecillos, pero en la actualidad no tengo mucho tiempo ni muchas ganas por mantener ese ritmo. Más adelante, ya veremos.

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  5. Un peculiar relato de iniciación, con la aparición de esa anglofilia latente que nadie sabe de dónde sale, y que afecta por igual a los de arriba y a los de abajo. Porque en todos sitios hay hermanos mayores que en algún momento se dejan barba -por qué será- y que van dejando tras de sí miguitas de música que los cachorros van descubriendo y haciendo suyas. Y después ya viene lo de ir dándose cuenta de todo lo demás.

    Me ha gustado mucho este inciso-regreso narrativo, aunque sólo sea temporal.

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    1. Más que "peculiar", yo diría "personal". La iniciación adolescente puede serlo en muchas facetas distintas, y cada uno elige la que le parece más "estética", por decirlo así. De todos modos no te creas que todo es realidad: el hermano mayor, en mi casa, era yo (y somos dos hermanos). Los familiares que aparecen en este relato son arquetipos, no personas concretas. Esto viene siendo una mezcla de arquetipos y momentos de realidad.

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  6. Aceptar sin aspavientos los reveses de la realidad en la adolescencia. Buen detalle. Aunque eso puede pasar en Lugo o en Fernando Poo. Me suena todo muy cercano, aunque unos años antes para mí. Me alegra leerte de nuevo. Y encima con banda sonora también muy cercana.

    Saludossssssss

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    1. "Cristiana resignación", podríamos llamar a esas aceptaciones, ¿verdad? Y sí, ese tipo de aceptaciones es inevitable,sea donde sea. En cuanto a la banda sonora... seguro que este disco es también de tus preferidos.

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