domingo, 18 de junio de 2017

Mundo viejuno (XXXVIII)


Con este calorazo, donde mejor se está es en el cine...

11 comentarios:

  1. Blow Up con los años se ha convertido en el paradigma de toda una época bautizada quizás apresuradamente como Swinging London. Lo curioso del caso es que fue una película de un italiano como Antonioni basado en un cuento de un argentino como Cortázar.

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    1. El caso es que Antonioni se basa en el cuento como trama central, pero es mucho más: dejando aparte el hecho de que un cuento tan corto no daría para una historia cinematográfica, saltando de Paris a Londres y con la imposibilidad de transferir un cuento que en gran parte es reflexivo, su mérito está en haber creado un personaje completamente nuevo y creíble (un cínico muy del Swingin’ London, en efecto) y unas tramas paralelas que consiguen articular una película que gustará más o menos pero que le debe poco a don Julio.

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  2. Qué público tan pasivo. ¿Es que no les gustaba la canción, o tiene algún sentido, dentro de la película, que se comporten así? Recuerdo el argumento, pero no detalles como esta escena.

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    1. El asunto del público es una ironía de Antonioni: frente al hecho artístico, musical en este caso, no hay el menor asomo de emoción por parte de los espectadores. Pero cuando Beck lanza el trozo de guitarra, ahí despiertan y van a por él como perros hambrientos. Por desgracia, no exagera mucho con respecto a la realidad: poder presumir luego ante los amigos de tener un trozo de madera parece que da pedigrí.

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  3. Todo un clásico: romper una guitarra en un concierto. Más bien parece mosqueo porque no suena que paroxismo ambiental:) Por cierto, ¿os habéis fijado? El pelirrojo de las gafas; sí, ese que enfocan tan insistetemente en un principio es el protagonista de "Homeland".

    Saludos.

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    1. La cosa comenzó en una actuación de los Who, cuando Pete Townshend calculó mal la altura del techo en una sala y rompió el mástil: la gente creyó estar ante un acto voluntario y se volvió loca (esa es la base de la que parte Antonioni). Luego siguió rompiendo guitarras, en algunos casos secundado por Keith Moon, que hacía lo propio con los parches de la batería, hasta que se cansaron de perder dinero. Ha habido casos aislados, como el de Hendrix quemando la suya en Monterey, pero por lo general no verás ese tipo de dispendios: las buenas guitarras son caras.

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  4. Esa película la odié en su momento. Tal vez fui injusto. Sí que choca el público tan frío pese a la marcha de la canción.

    Por cierto, ¿era Beck el que rompía la guitarra? Con lo formalito que me parecía...

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    1. La película, vista hoy, ha perdido mucho, pero aun así tiene su gracia. Y sí, era Beck, aunque por exigencias del guión. Por cierto, que los Yardbirds no fueron la primera idea de Antonioni, sino la Velvet, pero resultaba muy caro traerlos desde el otro lado del mar. Luego pensó en ir a lo barato y llamó a unos casi desconocidos In-Crowd; ahí estaba un jovencito Steve Howe, que comenzó a romper algunas réplicas, pero a última hora el director decidió estirarse un poco y llamó a Beck y compañía.

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  5. Vayamos por partes.

    Doctor Krapp: La relación de Blow Up con el cuento de Cortázar se limita a la idea del observador casual de un hecho dramático. Por lo demás, no se parecen en nada.

    Ángeles: El público es pasivo por sugerencia del insufrible Antonioni, aunque ciertamente, la gente se siente obligada en la actualidad a saltar y moverse en los conciertos. Spoiler alert: Todos los conciertos a los que asistí cuando asistía a conciertos, lo hice sentado en una butaca.

    Sara: No es un clásico romper guitarras en escena: era una especialidad de Pete Townshend (hasta que su manager le dijo basta). [rant on] todo el que destruye deliberadamente una guitarra, es borrado de mi lista de seres humanos [rant off].

    Pez Átono: Y sí, es Jeff Beck, y no solía romper instrumentos en escena. Seguramente es otra genialidad del anodino Antonioni, al que debieran haber azotado en el culo con la Palma de Oro.

    Y esto es todo por hoy, amigos.

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  6. ¿Todos los conciertos de su vida han sido de butaca? Qué curioso...

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  7. Blow Up, con el paso del tiempo, ha perdido mucho encanto para mí. Recuerdo haberme cabreado como un energúmeno con el equipo de sonido cuando tocábamos en directo y empezaba a chisporrotear, pero nunca pasó por mi cabeza romper la Stratocaster de los años 60. No estaba el horno para bollos. Aunque si Antonioni me lo hubiera pedido por exigencias del guión... tampoco lo hubera hecho.

    No ha estado mal volver a ver a The Yardbirds.

    Saludossssssssss

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