jueves, 18 de mayo de 2017

Mundo viejuno (XXIX)

Hablando de bichos blancos...



Una pastilla te hace más grande 
y una pastilla te hace pequeña, 
y las que te da mamá 
no hacen nada de nada. 
Vete a preguntarle a Alicia 
cuando tenga diez pies de altura.

12 comentarios:

  1. Una de esas canciones míticas, junto a "Somebody to love" La tengo bien incrustada en el cerebelo (o por ahí cerca) desde aquellos años.

    Saludossssssssss

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    1. Totalmente, mister Bab. Y, hombre, ya que lo dices, vamos a por esa otra...

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  2. Pues a mi ni fu ni fa. Eso sí, impresionante el fondo de armario y las guitarras por los sobacos.

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    1. Ay, mister Chafardero, hombre de poca fe... Deles otra oportunidad, que estos chicos son muy buenos...

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  3. ¿Es este un caso de esos en los que lo que importa más es la letra?
    Aunque la puesta en escena parece que también está muy pensada.

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    1. Hola, Ángeles. A ver qué te parece esta frase con la que mis amadas Vainica Doble definían sus prioridades: “Nosotras, antes que nada, somos músicas. El que quiera letras, que se compre un libro”. Tal vez te suene un poco lapidaria, pero esa es también, más o menos, mi forma de pensar. No hago ascos a una buena letra, pero lo esencial para mí es la música.

      Visto desde otro ángulo: ¿Tú crees que Bob Dylan, el supuesto no-va-más de los letristas, habría triunfado en todo el mundo únicamente por sus letras? Lo dudo mucho: recuerdo perfectamente cuando comenzó a hacerse famoso en España, en una época en la que muy pocos sabían inglés. Dylan, se “electrifica” en 1965, y sabe muy bien lo que hace: mejorar las melodías y el tratamiento de sus canciones para llegar a más oyentes. Porque la música es una cosa y la literatura es otra, y cuando quiero leer a un buen poeta busco un libro (el mismo Dylan tiene todas sus letras publicadas en papel).

      Bueno, pues aclarado este enojoso asunto paso a la cancioncilla de marras: “White rabbit” se ha hecho legendaria no solamente por su letra psicodélica, sino porque esa música es hipnótica: la leve marcha de las baquetas recuerda inmediatamente al bolero de Ravel; esa escala es redondeada por el bajo, que da entrada a una guitarra con líneas e incluso digitación al estilo español, y sobre todo ello una Grace Slick en estado de gracia desgranando un cantar aparentemente monótono pero con esas sílabas arrastradas, prolongadas, estiradas, y ese subida final que también suena a sureña. Creo que esta canción es una pieza sublime, dejando aparte la mayor o menor brillantez de la letra.

      Uf. Menudo rollo me he tirado…

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    2. Pues muchas gracias por este "rollo", porque me ha gustado mucho.
      Yo también creo que en una canción lo importante es la música: para eso es una canción. Pero hay letras tan cuidadas, tan bien construidasy tan bien acopladas con la melodía, que es imposible no fijarse en ellas. Y como además a mí en cuanto a música me falta no sólo conocimiento sino también sensibilidad, a veces parece que la letra "tira de mí” y no puedo evitar centrar en ella mi atención, por más que la música sea en verdad la que me ha llevado hasta esa letra (de todas formas, sobre el asunto de la música y las letras tengo yo una teoría que quizá en algún momento me atreva a exponer públicamente).

      En fin, el caso es que ahora, gracias a tus explicaciones, esta canción la aprecio mucho mejor.
      Nada, no me queda más remedio que seguir viniendo por aquí a preguntar, si no te importa.

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    3. Es cierto que hay algunas -o muchas- letras que realmente valen tanto como la música a la que acompañan, y el caso de Dylan podría ser un paradigma. Pero podemos darle la vuelta al asunto: Leonard Cohen, cuyas letras son igual de buenas e incluso mejores a veces, nunca tuvo ni de lejos la cifra de ventas de don Roberto. ¿Por qué? Pues porque en lo referente a la cuestión musical, el señor Cohen era muy pesado; muchísimo, diría yo.

      Pues nada: tú pregunta, pero no te quejes si luego te largo unos rollos tremebundos.



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  4. Ésta es una de esas canciones que has oído tantas veces que ya no le prestas atención, pero, al escucharla hoy, me he percatado de que tiene un punto de marcha militar que nunca le había notado. O será mi situación mental que me hace percibir cosas raras. ¿No es cierto, duendecillos fucsia?

    Saúde.

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  5. Imagino que los duendecillos fucsia ya te habrán aclarado la parcial confusión que sufres: ese "punto de marcha militar" se debe a que estamos ante un ritmo de bolero, que en cierto modo tiene concomitancias con las marchas militares. He dicho.

    Besos a los duendecillos.


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    1. Trolling Like Crazy22 de mayo de 2017, 20:46

      Tengo que discrepar, monsieur Rick. El aire militar de la pieza se debe al fondo continuo del tambor redoblante (snare drum), no al ritmo (que alterna 3/4 y 4/4) y es inadecuado para un desfile militar, que debe ser siempre par ya que se usa para marcar el paso de la tropa.

      Saludos.

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    2. Eso no es discrepar, mister Troll: me da igual el concepto de "ritmo" en este caso, ya que por lo general los ignorantes en esa materia solemos asociar el estilo del bolero a ciertas marchas militares. Digamos que he utilizado un "lugar común". Por supuesto, no tengo ni idea de si es un 3/4,u 4/4 o un 5/4: de teoría musical no sé absolutamente nada.


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